lunes, 15 de septiembre de 2014

IV Nocturna Villaverde y la liebre inversa.

Se da el tiro y se desata la locura. Como es habitual, las piernas se desbocan con el inicio de la carrera. Pero yo no estoy aquí para competir, al menos no a tope, y he de reconocer,  que me hago esclavo del Garmin.



Él fue el que me hizo frenar, sabiamente, en la primera recta cuando vi que el ritmo se iba a 3’30” y eso no era “admisible”. Además sabiendo que el primer kilómetro era el más duro de la prueba, los excesos se pagan, con una cuesta y su correspondiente descenso vertiginoso. Todo en el primer kilómetro, luego todo llano para cubrir algo más de ocho mil metros.



¿Pero entonces para qué vas? Pues por compañerismo y amistad. Por ayudar a un amigo básicamente, que buscaba ser primer Senior-B local. Podría, a bote pronto, parecer un objetivo menor. Puede ser, pero no era fácil. En un lapso de 19 segundos entraron los 3 del podium, ¿pero en qué orden?



Leonardo Lora Garre, que así se llama el colega, ya el año pasado tuvo una bonita lucha con el que sería su máximo rival en esta edición. Además, según me comentó en los días previos, estaba claro que la tarea iba a ser dura. Parecía ser que ese otro atleta estaba en mejor forma que él.



Dado esto, decido ayudarle, hacerle de liebre, ya que yo sólo iba a usar la carrera como un entreno de calidad para la Media Maratón Córdoba-Almodóvar del Río. Y los ritmos que barajaba Leo me venían bien para mi empeño.



En los prolegómenos de la prueba hablamos, me indica cuál es su rival y le insto a ser cauto y hacer la carrera en positivo. Sin embargo hay de todo en la viña del señor. Hay atletas viscerales (como Leo), que se dejan llevar por la pasión y sacan un rendimiento extraordinario en competición, y otros más cerebrales (mi caso) que dan lo que entrenan en la competición y no les gusta pasarse de la raya. Ya intuiréis lo que pasó en la salida.



Sí, la liebre se quedó atrás. Leo salió voraz tras su rival, según me comentó en el primer kilómetro iban a diez metros de la cabeza. Pero yo sabía que si lo que me había relatado de él y del otro atleta era verdad, terminaría por cogerlos. Viendo la situación me puse en modo entreno, sobre 3’50”, segundo arriba, segundo abajo.


Salida. Leo el 141, yo el 157.


Se completa la primera vuelta y veo un trío. El que lo cierra es Leo que me hace un gesto para que llegue cuanto antes. No tardo en alcanzarlos. Van dos atletas del Villaverde Running, y mi colega. Efectivamente, los tres locales, y los tres marcándose.  



Mi ritmo baja, vamos a 4’05”. Le pido a Leo que aproveche y se ponga detrás de los otros dos, que parecen que van más generosos con la intención de dejarle atrás. Yo voy de convidado de piedra, arropando lo que puedo a Leo, pero sin asomar el hocico. Mi posición privilegiada me sirve para ver que, a simple vista, los otros van mejor, incluso hablan. Leo va más achuchado.



Pero a poco más de dos kilómetros para el final, Leo me hace un gesto para que pase a la acción. Como decía, le veía achuchado, así que la primera aceleración es suave. Leo se acopla y los otros responden. Mis piernas van fáciles y puedo dar mucho más, paso de controlar a los otros, y miro más a Leo. Me dice que siga igual. De repente alguno de los otros, no sé quién, dice “tira tú si quieres”. Es decir, por lo menos, uno va frito. Esto espolea a Leo, que se pone a mi lado, y me dice que si hace falta tiene un cambio más. Echo la vista atrás y le digo que lo mismo ni le hace falta. Debemos mantener. Se abre brecha. Hemos pasado de 4’05” a 3’52” y parece que Leo asume el ritmo.



Los de atrás ceden irremediablemente. Alcanzamos a otro atleta que se nos acopla cual lapa. Hay un giro algo peculiar y Leo, sabedor de lo que pasa, le pide al voluntario que mire si los de atrás cortan. Están cerca y oyen sus gritos, no recortan. Le digo que pase de ellos, no nos cogerán. Faltarán menos de 500m cuando este otro atleta, “el lapa”, cambia, le digo a Leo si vamos, hace un amago pero no puede. Nueva mirada atrás y le digo que “esto está hecho”.



Cruzamos la meta, y aunque faltaba  la confirmación oficial, nos abrazamos sabedores de que había conseguido su objetivo.



¡ENHORABUENA LEO! “BIEN TRABAJAO”.

Podio local Senior-B Masculino

Ahora a seguir entrenando para Almodóvar.

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