sábado, 12 de noviembre de 2011

1ª Jornada de Cross en Villamanrique de la Condesa

Hoy “debut” en cross, en la 1ª Jornada del Circuito Provincial de campo a través. No creo que haya sido el estreno esperado, pero tampoco debo quejarme en exceso, ya que hubo fases en la que disfruté de la prueba y sobretodo de la cantidad de amigos que pude saludar.

La ilusión con la que os comentaba en la entrada anterior que volvía a meterme en una prueba de cross, aprovechando un buen estado de forma, se diluyó el miércoles por la tarde. Mi padre tuvo que ser hospitalizado por un tema cardiológico. Afortunadamente sólo fue un susto, pero entre una cosa y otra pues dormí poco y mal durante dos noches, además del trajín que conllevan las urgencias de un hospital... Vamos que aunque el viernes ya se hubo resuelto todo, tenía pocas ganas de correr, tanto física como moralmente. Pero bueno, me colgué el dorsal.

Centrémonos en la prueba. Sé que soy de calentar poco, pero en esta ocasión fue excesivo. Llegué tarde, no encontraba al que me había recogido el dorsal...No creo que trotase más de 4 minutos, eso sí con Greta que estaba descocada, ni estiré, y a la salida que daban el tiro.

Con estas premisas me coloqué en la zona intermedia del pelotón. Pese a ello el ritmo roza el 3'50” y ya voy siguiendo con la vista un grupo de atletas a los que gané en Brenes. Los primeros metros no son fáciles, esto es un cross, el terreno es irregular, cada zancada es distinta. A ello hay que unir los obstáculos (troncos, montículos, charca), y algunos zigzagueos ratoneros. No supe ver que un 3'50” aquí no es lo mismo que en el asfalto, así que ya de entrada el esfuerzo fue alto.

Había que completar un total de 4 vueltas. En la segunda, a los pocos metros de superar un tronco, me tuerzo el tobillo izquierdo. Sigo corriendo, cojeando levemente, pero no parece que haya molestias. A estas alturas voy siguiendo los pasos de dos atletas, uno de ellos con una cinta blanca en la cabeza (era Leonardo...media carrera detrás de tí y no lo sabía).

Este primer contratiempo me hace perder el hilo de la carrera levemente, pero sigo manteniendo la distancia visual con el grupeto. En la tercera vuelta y tras el mismo obstáculo, en esta ocasión me tuerzo el tobillo derecho. Dos chicos que estaban en esa zona, como espectadores, comentaron: ¡Mira, otro! No sé si se referían a mí y a la torcedura. El caso es que esta vez sí que duele, cojeo bastante. Dudo si parar e ir a por hielo o algo a los servicios médicos o continuar. Bajo ostensiblemente el ritmo para evaluar las molestias. Queda poco más de una vuelta, y decido seguir, subiendo poco a poco el ritmo al ver que la molestia no iba a más. Cruzando finalmente la meta en 27m49s para una distancia de 6.890m según mi Garmin: Datos: http://connect.garmin.com/activity/128094232

Sin duda lo de los tobillos fue un contratiempo, y lo de no calentar casi y salir, creo, muy rápido fue un error, pero pese a todo ello no creo que pudiese haber hecho una marca mucho mejor. Terminé fundido físicamente, probablemente por el trajín hospitalario y con la cabeza más pa'llá que pa'cá. De ello me di cuenta cuando al sentarme en el coche sentí como si el cuerpo se desplomase y me dijese, cierra los ojos aquí mismo y a dormir.

Bueno, no creo que haya que sacar muchas más conclusiones de hoy. Simplemente aprender de los errores y de la experiencia en esta nueva superficie...yo que soy tan constante y regular en los ritmos, con tanto tronco, giro, charca y montículo me sentí incomodo...Pero nadie dijo que fuese fácil.

¡Un placer coincidir con tanto amiguetes!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿Debut en cross?

Pues depende, un poco de sí y un poco de no. Y para explicarme me debo retrotraerme algo en el tiempo, así que prepararos para una batallita del agüelo...”dices tú de mili...”

Mis primeras experiencias “pseudo-cross” fueron cuando traté de clasificarme para el Campeonato Universitario Andaluz de Cross. La primera fase era clasificarse para formar parte del equipo universitario de Sevilla, y hasta ahí llegó mi aventura. En mi primera intentona fui 8º y se clasificaban cuatro si no me equivoco. Recuerdo que aquél se disputó en el Parque Miraflores, así que de cross poquita cosa.

En el segundo intento me fue peor, ya que me presenté con catarro de aupa y no podía respirar. Ya salí derrotado desde el inicio. No recuerdo ni puesto ni nada, simplemente me llevé escupiendo media carrera. En esta ocasión corrimos por la parte de atrás de las pistas de Cartuja, un auténtico secarral. Así que de cross poco (again).

Con estos precedentes se podría decir que efectivamente este sábado voy a debutar en la 1ª Jornada del Campeonato Provincial (de Sevilla) de Cross en Villamanrique de la Condesa. Pero se me ha olvidado narraros la que sí fue una experiencia en cross total.

Sería final de 2003 o inicio de 2004 en la localidad de Norg, en la provincia de Groninga al norte de Holanda. Allí andaba yo de Erasmus, como ya conté, y renuncié a una excursión a Bremen con más estudiantes por ir a dicho cross y comprarme unas zapas de clavos. Realmente fueron necesarias y de ello me di cuenta al final, cuando pasé a uno que nos la llevaba en un repechón y sin despeinarme lo más mínimo, vaya diferencia de agarre.

Disfruté como un enano en dicho cross, me divertí mucho y aunque el escenario será distinto al que me encontraré este sábado, me presentaré allí con la ilusión de un novato y con la intención de pasarmelo muy bien.

Por cierto la foto que he publicado es real del cross de Norg, de la edición 2009, y el que sale en segunda posición, tras la chica, es Ger Ettes mi “manager” en mi época Erasmus, como ya conté hace algunas fechas.



jueves, 3 de noviembre de 2011

XXVI Carrera Popular Brenes

Me presentaba en Brenes tras el fiasco de Faro. Aunque sé que el objetivo, la marca, la tengo en las piernas, llevaba mucho tiempo pensando en esa media maratón, quizás demasiado, y cuando no pude saborear las mieles del triunfo me vine un poco abajo.

Pero lo único que te puede sacar de ese “bajón”, es mirar adelante en busca de un nuevo objetivo. No dejé pasar mucho tiempo. Quizás podía haber alargado y buscar otra media, sin duda una gran opción, pero quería motivar la cabeza con otra cosa. Miré un poco el calendario de carreras por la provincia y vi Brenes: casi 10K, llana y además nunca había corrido allí. La marqué con una cruz.

Lo mejor ha sido la preparación, sólo tres semanas, pero he disfrutado muchísimo. Con el fondo ganado con la preparación de la media primaba ahora ganar velocidad. Muchas series, desde 400m a 3.000m, dónde me he sentido a gusto y satisfecho tras cada entreno.

Con dichas credenciales me presento en Brenes. En la mente el objetivo razonable de hacer la carrera entre 3'45” y 3'50”, en el corazón rascar algún segundo más. No os voy a marear más dejando la marca para el final, una media de 3'46” para 9.600m según mi Garmin: DATOS.

Contento, muy contento. Eso hoy, porque en las horas posteriores estuve dándole vuelta a diversos factores que me hicieron perder esos segundos que el corazón me decía que podría ganar.

Empecemos con los motivos ajenos a mí. En primer lugar siempre uno cuando va a una carrera nueva juega con el desafío de no conocer el terreno, mirad Faro, pero ya me había informado de que había tramos de adoquinado, pero no sabía que tantos. Al tener que dar dos vuelta, la primera más corta, dichos tramos se duplicaban y se hicieron notar en los gemelos, que casi se me suben al llegar a meta. En segundo lugar hubo multitud de curvas de 90º que te hacían no llevar el ritmo constante. Pero bueno, éste es un mal menor, poco relevante.

En cualquier caso los factores que más afectaron al devenir de la prueba fueron “mea culpa”. El primero y fundamental fue el no conseguir una buena posición de salida. Creo que estaba en sexta fila, y pensé que como era una carrera con mucho galgo, había dinero, pues no era una mala posición. Sin embargo al dar el tiro la salida fue lentísima, parecía que en vez de salir en sexta fila hubiese salido en la veinte. Los primeros metros fueron caminando, iniciando el trote y parando. Ahí ya me di cuenta que la había cagado y empecé a zigzaguear en busca de espacios libres por donde correr.

La cosa no mejoró hasta pasados 1.500m, ya que aunque salimos a una avenida más amplia que la de la salida, a posteriori volvíamos a callejear y entre las curvas y la estrechez se formaban embudos. Sin embargo los parciales del K1 y K2 no fueron malos, pero el esfuerzo para sacarlos fue alto y creo que lo pagué al final. De hecho cuando ya había espacio para establecer mi ritmo y me dije “ahora tranquilo y a tu paso”, pues bajé algún segundo los parciales dándome la sensación de que iba más tranquilo. Estaba claro, había quemado demasiadas energías en esa salida.

Desde ese momento ya impuse mi ritmo, todo pareció fluir, cazando atletas constantemente, alguna ventaja tendría salir algo atrás. Me veía fuerte, y el ritmo lo corroboraba, me sentía capaz de llegar hasta el final a ese paso.

Sobre el K7 ya se encendió la lucecita de toca sufrir, ya no iba tan alegre de patas pero no muerto. Aquí llego el otro factor que me descentró y cabreó sobremanera. Ya a esa altura pasaba atletas a cuenta gotas y yo seguía sólo y a mi bola, llevaba delante un grupo 5 atletas que me servían de referencia. Todo el grupo recortaba en las curvas. Uno de ellos se descolgó, un veterano, y cada vez lo tenía más cerca. Venía una sucesión de curvas como las que comenté más arriba y lo poquito que le recuperaba, él lo compensaba con sus cortes de camino en cada esquina. Una vez lo superé vino una curva en S y él tomó las de villadiego creándose un atajo del copón. Aquí ya reventé y le espeté: ¡Qué por ahí no es! ¡Es por aquí! Señalándole el asfalto. Él me hizo el gesto de “déjame en paz” y me dice: tú tira por donde quieras. Yo seguía en mis trece: ¡Estás cortando y eso es trampa! ¡Tramposo, tramposo! El repitió el discurso, se nota que está acostumbrado a enunciarlo. Este cabreo se convirtió en indignación cuando momentos más tarde el susodicho era aplaudido al subir al podio como segundo veterano B. Creo que ya he dado suficientes pistas para que el que quiera identificar al antideportivo y poco ético individuo lo haga, además tiene un nombre peculiar, nada común.

Bueno, que me lío. Está claro que este enganchón me pasó factura. Si ya me comenzaba a sentir fatigado el hecho de perder el ritmo de la respiración, la subida de pulsaciones y la obvia desconcentración se plasmó en el K9, el peor de la prueba, que salió en 3'52”. Buenos segundos perdí ahí, sin duda también debido al gasto excesivo de energías en la salida.

Sin embargo al pasarme un atleta, el primero que lo hacía en toda la prueba, me espabilé, la meta estaba cerca, y apreté, simplemente abrí zancada y subí el ritmo lo que pude, no había cambio, no había sprint, de hecho me pasaron dos más, pero yo sólo miraba al arco de meta, fijo en él. Tanto es así que aunque llevaba el chupete en el bolsillo de la calzona no me acordé de sacarlo.

Ahora en frío ya no estoy contento, sino muy feliz por las sensaciones que, durante y tras la prueba, la carrera me ha reportado. Me he visto a gusto a ritmo rápido, he vuelto a verme cerca de atletas conocidos de antaño y lo mejor es que empiezo a creer que puedo a llegar a mi nivel del 2006, cuando lo dejé. Y todo ello casi sin querer. No quiero que suene a fanfarronería, ya que me estoy esforzando siguiendo un plan y entrenando duro, pero creo que estoy llegando con un mayor disfrute y con una menor exigencia física que antes. Aún queda un buen escalón hasta llegar donde estaba y sé que recortar segundos es cada vez más complicado, pero definitivamente esta carrera me ha hecho renacer.

Buena parte de la culpa de este resurgir es del Sr. Culebra, tras ese nickname se esconde en el foro de El Atleta. Gracias a su asesoramiento y consejo yo, y muchos otros, estamos alcanzando cotas a las que no esperábamos llegar o no al menos de una manera tan temprana. Es por ello que dedico este resultado a él, y espero brindarle alguna otra rascada más pronto que tarde.

No quiero finalizar la crónica sin recordar a los que me encontré en la carrera: de Strands Cultoalcuerpo, encantado de conocerte, Tipi y Meca. Además tuve el placer de volver a saludar a Leonardo Lora Garre, al que no veía desde Carmona, donde también salí bien parado. Tío me traes suerte.

Saludos.



domingo, 9 de octubre de 2011

Mal en Faro

Escribo desde la rabia y la ofuscación, creo que lo notaréis pronto. Cuando uno prepara un objetivo, con una planificación buena y sale un día malo en el que hay cosas que se pueden, fácilmente, mejorar o incluso “te engañan”, pues uno termina calentito, en todos los sentidos. Advertencia, viene tocho gordo. (En la foto Greta me explica la estrategia)

Bien, breve resumen antes del tiro de salida. Corté la temporada un poco antes de tiempo en Carmona, cuando creo que estaba en buen momento para las pruebas de 10K o menos. Y me he tragado la pretemporada y preparación en pleno veranito sevillano.

La elección de Faro como objetivo fue un tanto casual, un tanto deseada. Quería marcarme un “gran objetivo” antes que llegara el bebé, Samuel. Revisando el calendario veo Faro, la II Maratona e Meia Maratona do Algarve (Portugal). Inicios de octubre, perfil llano (según la información de la organización) y relativamente cerca de casa. Así motivo a mi chica a acompañarme y hacer algo de turismo y disfrutar de la gastronomía lusa. Me encanta ir a Portugal.

Hasta aquí todo idílico, perfecto. Pero el sábado, al ir al recoger el dorsal se empieza a torcer la cosa. Nada más sacar el pié del coche veo que hace un viento curioso y que la temperatura ya supera los 25º, algo camuflada por el propio viento. La hora de la salida era más o menos la misma a la que llegamos a las “Piscinas Municipais” para coger el dorsal y la bolsa del corredor. Allí conocí a un atleta irlandés con el que casi pacto ir juntos, ya que me dijo que había corrido en Dublín hacía tres semanas en 1h29m de tranqui y quería bajar de 1h25m en Faro. Aunque al final no coincidimos en la carrera, llegamos muy cerquita, cosas del destino.

El tema de la meteorología me fue rondando el tarro el resto del día. Tenía muy presente el recuerdo de la Media de Isla Mayor, dónde ésos dos mismos elementos, viento y calor, me lo hicieron pasar muy mal. ¿Tropezaría otra vez en la misma piedra? Me dije no, mi cabeza decía no, pero mi corazón decía que tanta preparación y tal era para ir a por la marca ostia! Intentaremos llegar a un equilibrio.

Cuando la mañana de la carrera le doy una vuelta a Greta, aún en el apartamento, se sentía un fresquito riquísimo, me cargó de optimismo. Pero a la hora H las condiciones se repetían, calor y viento. De hecho opté por ir con gorra y quitarme la cinta del pulsómetro, los gramos que salen por los que entran. Los maratonianos ya habían salido, a las 10 hora española, sin embargo el tiro para nosotros no era hasta las 11:20 ¿podríamos haber salido juntos o simplemente 10 minutos después?

Tenemos ya dos factores totalmente incontrolables por tí, como atleta, contra la meteorología no puedes hacer nada, pero se podía haber salido algo antes...Bien, ahora viene el tercer ingrediente de la salsa de despropósitos. De trazado llano poquito. No hay grandes cuestones, pero el sube y baja era constante desde el inicio, siendo el tramo más duro, no por desnivel sino por constancia, el que iba aproximadamente del 11 al 14, donde ya di el objetivo por perdido.

Pero me estoy adelantando, vayamos por orden que sabéis que suelo ser de dar mucho detalle. Se da el tiro y el grupo se estira rápido, somos pocos (210 terminados). Trato que cabeza y corazón vayan en paz. Un grupo habla de ir a 3'55”, la ventaja de hablar portugués y poner la oreja, pero aunque quiero me digo no y salgo algo más calmado.

Primer kilómetro y todos ya estirados, miro a mi alrededor y no hay grupos salvo el qué comenté en el párrafo anterior, que iba más rápido del 3'55” que proponían. Además ya en el K1 primera cuesta no muy dura, pero será el aperitivo, bajada sprint para volver a subir y paseo por el centro de la ciudad, incluso por calles peatonales (acerado). Poquísimo ambiente en la calle, la gente te ignora directamente, algún tímido aplauso y algún grito de ánimo por llevar la camiseta del Sporting de Lisboa, al que respondo con el pulgar hacia arriba. Las sensaciones eran buenas, me veía bien entre 3'55” y 4'00” pese a acerados, toboganes, ventoleras y la soledad, claro que es pronto aún. Compartí poco más de 1K con dos atletas de Clube Petacão, los dejé atrás, y luego hice dupla con un italiano, al qué apodaré Tironelli, durante unos metros.

El primer punto de inflexión llega en el K6, ya salimos de Faro para no volver. Es un ciudad pequeña, pero algún Km más se podría haber hecho por sus calles. Nada más salir de la urbe cuesta intensa, afortunadamente no era más de 100m pero pica. Ya estamos fuera de Faro y Eolo se erige en el protagonista. Vamos por campo abierto, de vez en cuando pasamos algún grupo de casas, o algún campo de frutales, que nos valen de abrigo, pero ir al ritmo establecido ya no es tan fácil. Aún así mantengo, sin estridencias. Recuerdo el mapa de la carrera y sé que sobre el 15 vamos de vuelta y a priori el viento nos favorecerá, me marco ese kilómetro como objetivo.

Nueva cuesta intensa, también corta, un puente sobre una carretera, pica y el viento de cara. Miras para delante y se ve una recta con una ristra de atletas, uno a uno. Llegamos a una aldea, creo llamada “Mar e Guerra”, vaya nombre, sus calles son un oasis, sin viento, resguardados, además es punto de avituallamiento y ahora hay un leve descenso. Ello hace que las buenas sensaciones vuelvan. Es el K10, voy ligeramente por encima de 40 minutos, me automotivo, estamos en el filo de la navaja, el objetivo aún es alcanzable.

Desgraciadamente al abandonar la aldea volvemos a ir dirección norte, viento en contra, y del K11 al K14 la cosa va hacia arriba, sin grandes porcentajes pero sin descanso. Aquí ya se me comenzó a ir el ritmo y la cabeza empezó a calcular y sopesar y el corazón iba liado en seguir hacer funcionar las piernas. Empiezo a perder segundos que se me antojan irrecuperables por mucha bajada y viento a favor que vaya a venir.

Cuando la cosa cambia, giro y vuelta dirección salida, comienzo a abrir las piernas y tratar de levantar el ánimo. Además escucho atrás “zapateo” y voces, miro y veo que viene un grupo, de unos 6 o 7 atletas. ¡¡Dios mi tabla de salvación!! Me dejo querer y descaradamente me voy a la cola, sala de recuperaciones. Lidera el grupo Tironelli acompañado por un chaval joven, sin dorsal que va dando voces animando a otros dos. Además van los del Clube Petacão, y aparecen volando dos más, una chica y un chico, ambos sin dorsal. No tengo muy claro la labor de éstos que iban sin dorsal, iban animando a todos, incluso a mí, pero llevaban un ritmo complicadísimo de mantener. Tironelli parece desfallecer y pierde metros, a los 500m vuelve a pasarnos para liderar destacado. Ello hace que las jóvenes liebres meneen el grupo de mala manera. Me llevan fuera de punto y los continuos tirones me hacen definitivamente ceder. Estuve un par de kilómetros con ellos, lo que se notó positivamente en el ritmo, además que el perfil pasaba a ser favorable.

La compañía de este grupo además me hizo beber apresuradamente, para no perder el tren, provocando algo de flato, que fue a más con el paso de los kilómetros, ya en solitario. Como ya iba con los brazos caídos, decidí recuperar algo de resuello y controlar algo la respiración en el K19, donde caminé 20 o 30m. La verdad es que este levísimo parón me lo alivió bastante y me hizo volver a seguir con destino a la meta con la única motivación de ponerme el chupe y saludar a mi chica y a mis padres que andaban en las pistas animándome.

A la lógica decepción por no haber conseguido la marca se une el cabreo por el perfil de la prueba. No es para nada un itinerario para hacer marca, con o sin viento, pero así te lo venden. Quizás sea esa la razón de la baja participación, cuando en pruebas en Huelva o Sevilla es muy habitual ver portugueses, no tiene mucho sentido que entre Maratón y Media, en la capital del Algarve, no haya más de 400 inscritos, muy pobre participación.

Supongo que en breve se me paseará el cabreo, aunque ya lleve dos oportunidades en las que la meteorología, y el perfil en éste último caso, me ha quitado la marca que sé que llevo en las piernas y que tarde o temprano saldrá.

Bueno, hay que mirar pa'lante, próximo objetivo Brenes, una 9.500m, a volar bajo se ha dicho y en el futuro Ayamonte vuelve a coger fuerza como Media "objetivo".

Datos del Garmin: http://connect.garmin.com/activity/120203291

Saludetes.





domingo, 25 de septiembre de 2011

Entrenar con dorsal


Últimamente tengo el blog algo abandonado, y es que ando centrado en la preparación del media de Faro y no hay mucho que contar.

Pero creo que sí hay algo reseñable que quizás os sea de interés. En mi época anterior, con el C.A. Grupo 10, solía competir con mucha asiduidad, o al menos iba a muchas carreras. Digo ésto porque en ocasiones no competía al 100% y sí acompañaba a algún compañero de club, generalmente féminas, en la consecución de algún objetivo.

Aunque de ello ya ha transcurrido mucho tiempo, la verdad es que en ocasiones siento la necesidad de clavar los imperdibles en la camiseta y compartir kilómetros rodeado de multitud de atletas, pero sin apreturas ¡eh!

Pero actualmente con las miras puestas en la prueba lusa, competir y salirse de la planificación tiene algunos riesgos y de hacerse se debe tener muy claro hasta donde llegar. Así que con la idea de matar el gusanillo de dorsal y que ello fuese a la par positivo en la consecución del objetivo final, me he puesto en la linea de salida en dos ocasiones en el presente mes de septiembre.

La primera vez fue en la Nocturna de La Algaba, que no había disputado nunca. La verdad es que me apunté a ultimisima hora, ya que no me llegó mucha publicidad de la carrera. Prueba de 9.500m, llanos y que me venía al dedillo para mi entreno del viernes que eran 10K a ritmo objetivo de la media. Todo salió redondo, me coloqué en medio del pelotón en la salida, para no pasarme de rosca al inicio, y ya desde el primer kilómetro cogí el ritmo. Sensaciones geniales, de ir muy fluido, fácil y relativamente cómodo. Como empecé atrás fui pasando atletas todo el rato, que siempre ayuda. El ritmo medio fue de 3'55”, con la sensación de poder seguir y seguir mucho tiempo más.

El pueblo estaba echado a la calle y te animaba sin parar, choqué las palmas de muchos niños que animaban por las esquinas y se recibían aplausos por doquier, todo genial. Por mi parte un pero, y es que en determinados puntos, y dado que era una prueba nocturna, la iluminación era escasa. Al no ir a tope tampoco necesité avituallamiento líquido, pero el que había estaba mal situado y creo que demasiado tarde. Además escuché que los últimos atletas se quedaron sin agua en meta, no sé si es cierto.

La otra prueba fue un clásico, al menos para mí, la carrera en Albaida del Aljarafe. He disputado esta carrera 5 o 6 veces, con 3 trayectos distintos. Incluso en 2004 fui 3er Senior A. Pero en esta ocasión el ir hasta allí no era para competir, sino para ayudar a un amigo a hacer su carrera y simultáneamente hacerme yo un rodaje regenerativo. Los 7.200m de la prueba los hicimos a 5'12”, así que mi compañero José Luis Olivares, del Club Marathon Mairena, complió su objetivo y yo “regeneré” convenientemente. Además aproveché y me llevé a Tula, que nos hizo de escudera todo el rato.

Ya no creo que me vuelva a poner el dorsal hasta el 9 de octubre, que es cuando toca. Queda muy poco y ya pasé los más duro de la preparación, ahora es tiempo de “deskilometrar” y cuidarse, más si cabe, para no hacer nada mal y no cagarla.

Os tendré al tanto...Saludos.




lunes, 29 de agosto de 2011

I Media Maratón Valdigüelo. Debut trail.

Bueno, bueno, bueno, vaya debut en pruebas trail, y 21.600m!!. Por favor, repetid en voz alta lo que aparezca entre paréntesis: media maratón (bien), trail (bien), en agosto (bien), en Extremadura (bien), y vas cortito de fondo (bien, coño bien). Como mínimo se me puede catalogar de insensato, masoca o directamente carajote.

Sin embargo llevaba tiempo buscando una prueba de está índole (quizás más corta) para salir del asfalto y disfrutar del atletismo en plena naturaleza. En la red Strands se abrió el evento de la I Media Maratón Valdigüelo y el hecho de conocer a usuarios, más que la propia carrera en sí, me hizo alistarme. La prueba transcurrió por carriles de tierra con condiciones cambiantes, en ocasiones con mucha piedra suelta, en otras con muchísimas irregularidades que te hacían ir serpenteando. Pero sin duda lo peor, con muchísima diferencia, fue el desnivel, sólo os anticipo que en el K4 pensé en parar y volverme sobre mis pasos. Vamos a empezar:

El domingo suena el despertador a las 05:15AM, a las 06:00AM había quedado con los Strandisitos: Nacho, David, Victor y Manu. Personalmente sólo conocía al último. La verdad es que es lo mejor que me llevo de la jornada: lo bien que nos lo pasamos en el pre y en pos carrera, vaya risas y además aprendiendo mucho de la experiencia y conocimiento de los mismos.

Llegamos a Santa Marta de los Barros temprano, nos fuimos al punto de salida y recogimos el dorsal, calentamos durante 2K aproximadamente, estiramientos y listos.

Recuerdo que mi pretensión era disfrutar de la experiencia, del paisaje, de la jornada. El viernes me había metido calidad, no alteré mi plan de entreno lo más mínimo, eso sí, el sábado descansé. Inicialmente iba a ir con la grupeta antes mencionada, pero a los 500m vi que ya íbamos por debajo de 4'00”, así que ahí se acabó mi aventura colectiva, bajo notablemente el pistón. A partir de este momento ya fui en solitario, no quería sufrir, no era mi idea. Prefería tardar 15 minutos más que sufrir y penalizar la semana de entrenos, que pese a todo creo que no va a ser fácil de afrontar.


No tardó en comenzar una zona de leves toboganes donde aún veía a mis compis e incluso les mantuve la distancia, pensando, optimista de mí, que quizás los cogería más adelante. Sobre el K3 comienza la primera subida con mayúsculas, empiezo a sentir que los cuadriceps se quejan, miro el garmin y veo que el ritmo medio del kilómetro va por encima de 6'30”, siento las pulsaciones altas y entonces el cerebro comienza a rular y preguntarse cosas: ¿Te está costando y llevas poco más de 3K? ¿Sabes que te quedan 18K? ¿A qué has venido aquí? ¿Irías más rápido caminando? ¿Por qué no te vuelves?

Doscientos metros después de toda esta retahíla de cuestiones ya estaba caminando, como muchos otros, y grabándome a fuego en la cabeza: disfrutar, no sufrir. Pero lo de no pasarlo mal iba a ser complicado, con el desnivel y con el calor que iba a ir llegando.

El resto de la cuesta me lo llevé subiendo a ratos corriendo a ratos caminando, si se puede llamar a eso correr. Corono y ahora el terreno te invita a correr, a correr mucho. Hubo fases de este primer descenso en el que fui por debajo de 3'30”, pero igualmente decidí no ir al 100% e ir recuperando y pensando en lo que quedaba.

En cuanto llegué al llano, bueno más o menos llano, me di cuenta que las piernas, pese a todo a mi “ahorro” dolían y estaban tocadas. Por tanto cambié la filosofía, incluso imité a muchos atletas que en los puestos de avituallamientos, había muchos y bien surtidos, se paraban y se llevaban allí un rato. Yo no paré el Garmin en ningún momento, así que en el tiempo total están incluidas las buenas charletas con atletas y voluntarios e incluso con algún vecino, que nos llegó a ofrecer su tractor para la vuelta. También paré a sacarme una piedra que se había colado de polizón en la zapatilla.

En la zona intermedia nos cruzamos con buena fauna, pedazos de cerdos xxl y pata negra, y ¡cómo olían! pufff. Y también estaba el burro con complejo de perro guardián, que seguía a los atletas junto a su verja con las orejas bien arriba, sólo le faltaba ladrar.

En el K10 el voluntario me comenta, venga con tranquilidad que queda lo más duro. ¿Más duro? Sí, la vuelta es un poco más dura. No me hizo falta más para tomarme el segundo gran ascenso con mucho más sosiego, si cabe. En cuanto la carrera se volvió a poner bien cuestarriba no dudé en caminar cuando lo consideré oportuno. Me hizo gracia que pasé corriendo a un atleta que iba caminando y justo cuando decidí comenzar a andar él arrancó a correr, y me dijo: no, ahora no pares que me iba a enganchar. Compartimos un rato a pié hasta que nos pasó otro atleta y él se reenganchó. La parte final de la última ascensión la hice corriendo y los volví a pasar.

Ya sólo quedarían 4 o 5 kilómetros y eran favorables así que nada más coronar decidí apretar. Sin embargo aunque iba bajando, a la vez iba frenando y comencé a notar como se cargaba la zona lumbar izquierda y la molestia iba a más, así que bajé el pistón. La molestia no terminó de desaparecer, probé a volver a lanzarme, pero la molestia se incrementaba si subía el ritmo. Así que iba con el freno de mano echado y “racheando” en las curvas.

Una vez terminó el gran descenso restaban poco más de 2.500m, que aún eran favorables, volví a probar y ya, con menos desnivel, la molestia desapareció. Quizás debí sólo mantener el ritmo, pero como me vi con buenas piernas tiré, no mucho, pero tiré viendo que cazaba a atletas.

A lo lejos veo que viene uno en sentido contrario, se ha quedado con ganas – pensé-. Era David que venía a por mí. Llegó, me preguntó si iba bien, le dije que sí, y se puso junto a mí, incluso bromeamos un poco. Pero faltarían poco más de 500m cuando alguien me desenchufó, literalmente, las piernas se pararon, y ya viendo la meta, ¡no me lo creía! Hice dos amagos de pararme, no de caminar, sino de pararme, pero David no me dejó, gracias, no sé muy bien qué fue lo que me pasó, pero me quedé seco en cuestión de segundos. Crucé como pude la meta y ahí sí que me paré. El propio David y Nacho me trajeron agua y una buena tajada de sandía, decían que tenía muy mala cara. Allí sentado, rehidratándome fue cuando me percaté del calor que hacía.

Como veis, aunque me lo tomé relajadamente, con filosofía, queriendo no sufrir, lo terminé pasando mal. Creo que fueron pocos los que terminaron frescos.

Pero lo mejor estaba por venir, el pos carrera. Tras una ducha en el polideportivo municipal llegaron los sorteos. Me correspondió una bolsa de magdalenas caseras, pedazo de premio. Luego almuerzo buffet, creo que el del restaurante no hizo buen negocio acogiendo a un grupo de atletas exhaustos... cómo nos pusimos...Pero lo mejor fue el atracón de risas y buen rollo.

Por último dar un 10 a la organización. Nada más cruzar la meta me dije: ¡Aquí no vuelvo! Pero ya me lo estoy pensando. Cuando hay ganas se organizan carreras como éstas, que con pocos medios pero con mucho cariño dejan contentos y satisfechos a todos. El año que viene más y mejor, no tengo la menor duda.

Datos Garmin: http://connect.garmin.com/activity/110241187 (ojo a la altura)

Saludos



domingo, 14 de agosto de 2011

Caminho do Algarve

Buenas muchachada. Llevo bastante tiempo sin escribir, pero es que realmente no hay mucho que contar. No, no estoy descansando, eso ya pasó. Este año voy algo adelantado y estoy casi en puertas de iniciar un plan específico para el que será el gran objetivo, a priori, de la temporada. El 9 de Octubre se celebra en Faro (Portugal) la segunda edición de la Maratona do Algarve.

No, no os echéis las manos a la cabeza, no pienso correrla, al menos completa. Existe la modalidad de Meia Maratona (donde ya estoy inscrito), Maratona a dois (por parejas, haciendo cada integrante de la dupla una media maratón), además de otras pruebas de menor distancia.

La razón por la que me lanzo a esta carrera tan temprana en el calendario es que, como muchos ya conocéis, está en camino Samuel (alias Inkelcito) y se espera su llegada para finales de Noviembre. A partir de esta fecha, aunque seguiré entrenando, las prioridades serán otras.

Hurgué en el calendario buscando alguna carrera apetecible, y al encontrar ésta, en el Algarve, no tardé en decidirme. Es por ello que puse punto final a la temporada a mediados de Junio, en Carmona, un poco a regañadientes porque creo que estaba en un buen momento y podría haber estirado algo más el año. Sin embargo hice el preceptivo parón, con algo de descanso activo: caminar, algo pachanga-bici y trabajar una de mis asignaturas pendientes: algo de gimnasia (abdominales, lumbares y flexiones).

Creo que estoy realizando, además, la pretemporada más completa que jamás he hecho. En progresión, incrementando kilómetros e introduciendo trabajo de fortalecimiento en cuestas. Me he chupado, hasta en cuatro ocasiones, el entreno super aburrido, de 25x200m en cuesta, y ahora estoy haciendo fartleks por la Ruta del Agua, tanto en la zona de Camas, como en la de Guillena, también duro, pero más divertido.

Ya, en esta semana que comienza, se inicia el plan específico de Media Maratón propiamente dicho. El objetivo será bajar de 1h25m, pero iremos viendo a medida que pasen las semanas. Os tendré al tanto.



lunes, 18 de julio de 2011

XVI Playas de Ayamonte. Un finde peculiar.


La cosa no empezaba bien cuando mi chica y yo nos tuvimos que dar la vuelta con el coche. El atasco dirección Huelva era monumental debido a un accidente de dos camiones, con vertido tóxico incluido, que había cortado la A-49 y que tenía las vías secundarias saturadas.

Lo reintentamos a las 10 de la noche, y aunque con tráfico intenso, hicimos bien el viaje. En Isla Canela (Ayamonte) veranean mis padres en Julio, además estaba mi abuela y una de mis tías, amen de mi hermano y su novia...total 8 personas y Greta.

Al día siguiente se unen otros tíos míos, dos más, una hija de ellos con su pequeñaja, otra prima mía con su hija y el marido. Creo que no me olvido a nadie, en fin, unas 15 personas. ¿Por qué? Pues porque era el día de “las Cármenes”, y mi madre y mi abuela lo son. Así que comilona al canto. Yo aguanto todas las tentaciones, y me como “sólo” un par de sardinas asadas (me hubiese comido diez), un poco de ensalada, un plato de arroz y una pera. No me pasé, creo.

Luego vinieron los pastelitos, de estos pequeños que te comes de un bocado, puro pecado. Sólo me pervertí con una trufa. Cuando mi aguante ya estaba bajo mínimos mi tío dice -Pues esta noche cena en mi apartamento. Ya éramos menos personas, porque algunos volvieron a Sevilla, pero a él le dio igual. Lo más adecuado, desde el punto de vista atlético, fue un aliño de pimientos asados, cebolla y atún, del que di buena cuenta. A partir de ahí el despiporre: jamón, queso curado, caña de lomo, salchichón ibérico, langostinos, cigalas y “cañaillas” (no me gusta, menos mal).

Me acosté con la panza llena y con el convencimiento, si aún tenía alguna duda, de que la carrera me la iba a tomar tranquila. Pero aún faltaba la guinda. No hizo falta que sonara el despertador, no dio tiempo, el olor a churros me despertó. Con la cabeza enterrada en la almohada luchaba conmigo mismo, diciéndome -Churros no, churros, no. Cereales, un plátano y zumo.

Efectivamente, colacao bien cargaito y una buena ración de churros que me “jinqué”. El remordimiento me hizo hidratarme bien, a ver que remedio, porque los churros pedían agua y más agua, y encima la carrera a mediodía.

Bueno, vamos a hablar ya de algo de correr y no de comer, ¿no? A las 11:30 bajo en dirección a la meta. Habría un kilómetro, en el que voy trotando. Llego y un “gachó” grita y grita ¡Qué salimos ya! ¡Qué salimos ya!...Afortunadamente no había nadie en la cola de recoger dorsales y me lo dan rápido y me lo pongo como puedo y salgo zumbando para la arena.

Sin apenas calentar y sin estirar se da la salida 12 minutos antes de lo anunciado, supongo que por la marea. Aunque lucho por ir tranquilo y no pasarme el primer kilómetro sale a 4'02”, así que bajo algo el pistón. Me mantuve casi toda la carrera en promedios de 4'10”-4'15”, no quería pedirme más. Sólo me desmadré un kilómetro, en el que giramos e iniciamos la vuelta. Supongo que la emoción de ver que queda la mitad y tal se disparó el crono a 3'57”, pero nuevamente eché el freno.

En la vuelta se notó el viento, que aunque era lateral afectaba más que a la ida. Además las zapatillas ya llevaba bastante arena pegada y hubo una zona de arena mojada ondulada con charcos donde correr era muy incómodo y levantar la pierna costaba bastante, era como si la zapatilla estuviese pegada al suelo.

Al final una media de 4'11” para 7.300m que no está mal teniendo en cuenta la temperatura y que la superficie era arena. No sé mi puesto, quizás salga un día de estos la clasificación, pero poco importa. Fui a medio gas, controlando mucho todo el tiempo para no pasarme, aunque ya digo que hubo una zona que se me hizo dura. Quizás también noté el 25x200m en cuestas que me metí el jueves.

En fin satisfecho y objetivo cumplido: matar el gusanillo de dorsal y saludar a la afición mientras corría. ¡Genial! Por cierto, ¿unos churritos?



viernes, 15 de julio de 2011

Carreritas "gazpacheras"

Hemos terminado la temporada, nos tomamos un más que merecido descanso, unos más, otros menos. Y después de quince días, un mes o dos, nos volvemos a calzar las zapatillas. Los primeros días son duros, con sensaciones extrañas, normal, lo asumimos.

Pero el primer pecado en el que podemos caer es apuntarnos a carreras veraniegas en estas primeras semanas de pretemporada. Un amigo nos dice vente a tal pueblo que luego hacen comilona, o vente a esta otra que es en la playa y luego nos apretamos unas sardinitas. Y sí, dudamos, pero el mono de dorsal nos hace apuntarnos, y lo que es peor competir.

Tendemos a acordarnos de la última carrera, de creer que conservamos el nivel, incluso que estamos bien descansados. Pero muy al contrario estas pruebas suelen traernos un saldo negativo al cruzar la meta.

Estamos en verano, hemos parado, habremos cogido peso, cometemos excesos de todo tipo y nos colgamos el dorsal como si nada y el mal menor, si no tenemos una buena cabeza, es que nos demos un calentón importante.

Recuerdo, hace bastantes años, apuntarme con el club a una carrera en Villalba del Alcor (Huelva), poca gente, y posibilidades de hacer un buen papel. Claro, un buen papel si estás bien, o medianamente fino. El desastre fue de impresión, ya iba reventado a media carrera. Aquel día se me clavó una espinita con esa carrera, con ese pueblo. Pues bien, ya tengo tres espinitas de ese mismo municipio. Siempre tropezando en la misma piedra tres años seguidos.

Así que si os vais a apuntar a una prueba de estas condiciones, tomároslo de manera tranquila, no diré en plan pachanga, pero hacerlo progresivamente, para ver hasta donde se puede llegar sin acabar roto.

Espero aplicarme el cuento este finde, en una carrerita en Ayamonte, a las 12 del mediodía y por la playa, ahí es ná. Todos los ingredientes para pasarlo mal o divertirte como un enano.



lunes, 20 de junio de 2011

Stop&Go

Se acabó pero recién comenzó. Si hace 2 viernes competía en Carmona y me tomaba una semana tranquila, en ésta comienza el descanso, pero activo, que el cuerpo me pide guerra tras el subidón de Carmona, donde hice una buena marca y terminé con buenas sensaciones.

Así que me voy a tomar unos 15 días de descanso, de descanso de correr, pero donde trataré introducir pautas que serán positivas, pero que bien por desgana, flojera o simplemente porque no me gusta, las rehuyo. Hablo, sobretodo, de hacer ejercicios de técnica de carrera, algo de fortalecimiento, abdominales, lumbares, flexiones... También cogeré algo la bici, pero nada de tundas, si acaso una hora en plan paseo, para matar el gusanillo.

Ya en julio retomaremos con ganas, muchas ganas.



sábado, 11 de junio de 2011

Subidón en Carmona


Generalmente espero un par de días para para escribir las crónicas, pero en esta ocasión la quiero hacer rápido, aún con la euforia corriendo por mi cuerpo. Creo que no hace falta decir más, estoy contento, muy contento, satisfecho, muy satisfecho. Y no sólo por la gran carrera de ayer, sino con la gran temporada que ya doy por concluida.

Voy sin más dilación a comenzar. La tarde comenzó con algo de stress. Mi novia y Greta se venían de acompañantes. Vero está últimamente muy dormilona y dado su estado actual, la dejé dormir hasta que me vi obligado a despertarla y salimos con la hora pegada en el culo. Finalmente llegamos bien a Carmona, aunque me hubiese gustado llegar antes, para no tener problemas al recoger el dorsal (como tuve), poder hablar con más compañeros y calentar bien. Sin embargo no hice nada de eso, la recogida de dorsal fue caótica y yo no paraba de mirar el reloj, cuando lo tuve en mi poder restaban 20 minutos para comenzar y aún me tenía que cambiar. Luego a vestirme de corto, calentar, mear y buscar un buen puesto de salida, nada de charletas previas.

Tampoco ayudó que la salida se diese con diez minutos de retraso, para subir pulsaciones hice diversas progresiones y pegaba saltitos y botes...venga, venga, que den el tiro ya!

La salida ya es en una cuesta pronunciada y como no sobre adoquín, como el 80% del circuito. Serían unos 150m y luego a bajar. Esta será la tónica de la carrera, arriba, abajo, arriba, abajo...No quiero pasarme de rosca, en esta carrera hay que guardar algo de ropa, ya que hay una cuesta muy fuerte de casi un kilómetro para llegar hasta el Parador Nacional. Así que voy pendiente del Garmin para no cagarla. Paso los 500m en 1'45”, así que decido echar el freno, primer kilómetro en 3'35”, algo hemos controlado. De todas formas es muy complicado establecer un ritmo crucero divido a los continuos desniveles.

Completamos una primera vuelta pequeña, de algo más de dos kilómetros, y volvemos a pasar por meta y por la dura cuesta de salida. Aquí me percato que llevo a unos 30m a un pequeño grupo en el que milita la primera mujer, Concha, una chica siempre queda por delante de mí, lo que me da a entender que yo voy bien o que por el contrario ella va controlando.










Nuevos toboganes y como sé que vamos a llegar a la zona más dura trato por un lado controlar y no pasarme mucho, aunque por otro lado me gustaría cazar al grupo antes del mencionado "calvario" para subir arropado, que siempre ayuda. Voy comiéndoles metros pero cruzamos la “Puerta de Sevilla”, punto de inicio de la zona dura, y aún hay distancia. Clavo en la vista en ellos, el grupo se estira y casi sin querer voy cazando a algunos integrantes que ceden.

Este año la cuesta se me hizo más dura y más larga, señal inequívoca de que en esta ocasión iba con el motor más revolucionado. Casi coronamos y ya estoy con el grupo, o lo que queda de él y escucho como la mujer va diciendo -pero termina ahí, ¿no?, ya está, ¿no?- Parece que ella también va a tope.

Llegamos a lo más alto de la prueba, zona de gozo visual, con la gran vega a tus pies, increíble, merece la pena llegar hasta aquí. Otra diferencia con el año pasado es que desde este punto empecé a bajar fuerte, sin embargo en esta edición me tuve que tomar un respiro, abriendo la boca a tope, inspirando hasta por las orejas, tenía que recuperar un poco del gran esfuerzo. Dos atletas saltan de grupo aprovechando las primeras rampas a favor y yo les sigo, el resto quedan atrás, vamos en fila india.

Aunque vamos bajando y recuperando, el ritmo es alto. Pasamos el kilómetro cinco y pienso, queda un dos mil, una serie de dos mil, pero sé que aún resta otro repecho y decido esperar. Cuando se inicia, y para “descontrair” que diría un portugués, es decir desconectar un poco, en el repecho me concentro en sacar el chupete del bolsillo interior de la calzona.

Calculo que queda unos 1.500m y que ahora vuelve a haber otro pequeño descenso, me pongo el chupe en la boca y abro zancada. Es una serie, paso a un atleta que no responde, menos de un kilómetro, paso a otro que sí se me pega, pero me da igual, estoy luchando con el reloj no con él y no miré atrás. Giro de 180º en el que cuesta arrancar, casi desde cero, pero vuelvo al ritmo fuerte y aprieto, ya sólo restan 200m, echo lo que queda, que no es mucho, saludo a mi chica que me echa fotos y cruzo la meta a un ritmo medio de 3'45” para 7.050m según mi Garmin, 3'43” para 7.100m según la organización. Puesto 55 en la general sobre 520 atletas, y en la categoría senior masculino 37 sobre 265 atletas.

Bueno, ¿qué decir? Contento, muy sastifecho al ver el papelito de la empresa de cronometraje. Estaba tan eufórico que me fui directo a ver a mi chica, que tras unos segundos me dice: no te han dado agua ni nada...coño el plato. Nuevo sprint cuesta arriba para pasar por la zona de regalos. Llego y un voluntario; venga, que ya sólo me quedan seis platos...por los pelos. Se trata de un plato de barro conmemorativo que se lo daban a los cien primeros llegados.

Junto a Mochilo y el famoso plato.

Otros hechos, pues tuve el placer de conocer a Mochilo al final de la prueba, pese a que él ya había reconocido antes de salir a Greta que estaba por allí con mi novia. Igualmente pude darle un buen apretón de manos a Leonardo, otro bloggero que no corría en Carmona porque al día siguiente tenía un 5.000 en pista. Y también pude animar a Mari Reyes, cuando ya atacaba la recta final.

Recibí un par de saludos y ánimos en portugués, obviamente por mi vestimenta, a los que respondí en “bom português”. También es el adiós a mis Saucony Progrid Guide, ya han superado los 1.000 kilómetros y ya noté una bajada de rendimiento notable hace unos meses, pero se tenían que despedir por la puerta grande.


Por último un diez para la animación de la calle, con el pueblo echado a la calle y aplaudiendo con el paso de los atletas. Una carrera muy recomendable sabiendo que no será un paseo de rosas.

Vero, Greta y el menda lerenda.

Definitivamente pongo fin a la temporada en Carmona. Creo que me quedo con las sensaciones actuales, y aunque entrenaré un par de días más en plan relajado para recuperar un poco, porque me duele todo, me voy a pegar unos días de asueto total hasta Julio, donde retomaremos para una nueva temporada. Saludos.

domingo, 5 de junio de 2011

¿Punto y final?


El año pasado correr en Carmona fue porque no había otra. No era/es una prueba que me vaya demasiado: cuestas, adoquinado, colorcito, pero como ya decía no había muchas alternativas entre las que elegir.

Sin embargo me salió una carrera muy buena, sabiendo regular, esperando a la temida cuesta del Parador Nacional y disfrutando como un enano bajando como un loco por el empedrado en el tramo final.

Este año, por el contrario, es una prueba que esperaba en el calendario y que muy probablemente ponga punto y final a mi temporada, que ya estoy pensando en la próxima y es mejor parar ya.

En 2010 salí tan contento del municipio hispalense que alargué un poco más hasta llegar a la competición del P.I.S.A, pero mucho me temo que ahora no será así.



sábado, 21 de mayo de 2011

A nova camisola

Se ha cumplido un pequeño deseo que tenía desde hace muchos años. Era un pequeño detalle, que siempre me hizo ilusión, pero que pese a que lo intenté en diversas ocasiones fue imposible de conseguir.

Hablo de la camiseta del Sporting Clube de Portugal, conocido también Sporting de Lisboa, obviamente en su sección atletismo.

En mis tiempos mozos simplemente la busqué en algunas tiendas de deportes cuando visitaba el Algarve, sin éxito. Ahora, con en Internet, Facebook y demás contacté con el propio club, que me derivo a su Loja Verde (la tienda virtual del club), donde no vendían la camiseta ni ningún equipamiento exclusivo para atletismo. Facebook me ayudó a encontrar a miles de simpatizantes del club, en concreto de la sección de atletismo y me decían que quizás se pudiese conseguir en la tienda física, en Lisboa.

Un poco harto tiré por la calle de en medio. Ésto es, compré una camiseta del club, pero de fútbol en Ebay, obviamente una réplica china. Una vez estuvo en mi poder la dejé en las manos de mi madre que "obró el milagro". Já tenho a minha camisola pá!

Antes-Después

¿Por qué ese club, esos colores? Bien, soy bético, andaluz, y obviamente me gusta la combinación verdiblanca, así que siempre me llamó la atención camisetas como la del club portugués o la del Celtic de Glasgow. Por otro lado, me une un vínculo a Portugal, me gusta Portugal.

Así que ya sabéis, si veis a alguno con la camiseta del Sporting Clube de Portugal, probablemente sea yo.

Saludos.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Debacle en Isla Mayor

Me había propuesto esta carrera como premio, como guinda a la temporada ya con los objetivos cumplidos, pero no resultó.


Como ya había contado en la entrada anterior, elegí la media de Isla Mayor por su mayor cercanía y por ser más económica que la de Coripe-Olvera. Escuchando los comentarios de amigos que fueron a la segunda creo que equivoqué de pleno. Según parece los que se fueron para la provincia de Cádiz disfrutaron de una carrera “verde”, por senderos de tierra, por parajes increíbles...una carrera diferente.


Cuando ya estaba inscrito a la de Isla Mayor, denominada “Corredor Verde”, me enteré que era por asfalto. Aunque ello me defraudó un poco inicialmente me sirvió de motivación para ir de nuevo a por marca, ya que los entrenos me estaban reportando buenos tiempos y sensaciones, y creo que podía optar por una marca rondando la 1h25m.


Con esta credenciales me presenté en el municipio sevillano, que no conocía. Llegando a Isla Mayor me di cuenta que, como me habían comentado, la prueba iba a ser llana, llanísima, ya que todo era una planicie que se perdía en el infinito, en ocasiones campos secos arados, en otros cultivados y en otros humedales. La inscripción también fue baja, 66 atletas a pie. Digo esto porque pese a que era la sexta edición de la prueba era la primera que estaba abierta a atletas a pie, siempre había sido para minusválidos en sillas de rueda y handbike.

Soy el de más a izquierda, con la equipación de mi exclub Grupo 10.

Comienzo a calentar y casualmente lo hice por donde a posteriori comenzaría la prueba, noté ya cierto viento, pero suave. Al meterme por una calle interior, sin viento, sentí un poco de calor. No supe leer ésto.


Primero salieron los atletas minusválidos, dos minutos más tarde el resto. Se da el pistoletazo y salimos. Rápidamente se estira la prueba y la gente “se coloca”, somos pocos. Dentro de los primeros 500m ya se estiró la prueba, por lo menos los 15 primeros, que es donde yo iba. Pasé el primer kilómetro a 4'05”, el más rápido de toda la carrera, ojo al dato. Me dije que no debería ir más rápido en los 3-4 primeros kilómetros, y la verdad es que ahí me moví, entre 4'05” y 4'10” pese a un viento de lado bastante molesto. Encontré la compañía de un atleta, pero cuando hicimos el primer giro y nos encontramos con el viento de cara vi que el ritmo bajaba. Decidí tomar la iniciativa, ya con la intención de empezar a bajar de 4'05” y acercarme a 4'00”, pero con el viento de cara era imposible pese a mis esfuerzos.


Mi acompañante perdía metros, o más bien guardaba sabiamente energía. Yo seguía en mis trece, y para motivarme puse la mirada en la pareja que llevaba metros delante. En estos kilómetros de viento de cara y cacería me moví en 4'10”, segundo arriba y segundo abajo. Nuevo giro y el viento vuelve a ser lateral, pero igual de molesto.


Nos acercamos al ecuador de la prueba y ya casi alcanzo a la pareja de delante. Metros antes de cazarlos uno de ellos tira, el otro cede y le cojo. Compartimos unos metros, y me dice “las vamos a pasar putas”. Fue una sentencia. El atleta cedió un poco, luego se me puso al lado y no sé si fue él o yo, pero se me comenzó a escapar de nuevo. Este fue el primer momento en el que me di cuenta que ya iba seriamente tocado y al fondo se veía el giro de 180º que indicaba que aún faltaba media carrera.


Voy contando los atletas que vienen de cara, los primeros, y observo que voy el 10º. Giro y se produjo la misma sensación que todos tenemos cuando abrimos el horno para sacar la pizza de turno. Una flama que me tostó literalmente. Efectivamente, “las iba a pasar putas”. El ritmo se resintió notablemente, y de forma paulatina iba perdiendo segundos. El viento no se sentía, luego imagino que iba a favor, pero el calor era horrible. De hecho, entre ambos factores, terminé con la cara quemada y la marca de la camiseta, vamos efecto “ helado de nata-fresa” y aftersun tras la ducha.


Me van pasando atletas, y mi capacidad de reacción es nula. Mi única motivación, además de terminar, es llegar al siguiente punto de avituallamiento para beber y tirarme agua por encima. Iba tan ciego que al echarme el agua por la cabeza en una ocasión no recordé que llevaba las gafas puestas y las dejé guapas, pero me dio igual, me volví a echar otro chorrazo más.


El atleta de “la frase del día” no iba mejor que yo, ya que lo seguía llevando delante y me sacaba metros muy poco a poco, vamos que también iría mal. De hecho lo vi pararse y ponerse a caminar, cosa que yo también pensé pero no me consentí hacer. Casi le cazo, pero se ve que le sentó bien el parón y volvió a ganar metros. Por el contrario yo iba en barrena, ya por encima de 5'00”/km, casi sin depegar las zapas del suelo y muerto. Sólo quería que aquello terminase cuanto antes.

Ya se veía el pueblo y me alcanza un atleta del Club de Los Palacios, en ese momento me pita el Garmin marcando K20, el atleta me pregunta que cuanto tiempo llevamos. Ello me saca de mi estado de zombi, le respondo y me pego cual lapa. Ésto me da algo de vidilla, no se me va. Saco el chupete, entramos en el pueblo y empiezo a abrir piernas. Progresivamente veo que responden, sin alardes, y dejo atrás al otro atleta. Creo que vuelvo a ir rápido, a 4'50” no veas, y termino llegado medio cadáver.


Veo atletas bañándose con agua mineral, otros sentados en el suelo con la cabeza entre las piernas. Yo me “jinqué” dos botellas de aguas en menos de un minuto y me fui a por una tercera. Tiempo final 1h35m00s, mi peor marca en la distancia.


Está claro que no se daban las condiciones para hacer marca, y no lo supe ver. No obstante no dejo de pensar que algo más falló, mala hidratación, probablemente, zapatillas favoritas ya pidiendo jubilación, es posible, pero no creo.


Aunque el hecho de salir a las 11 no ayudaba, con un circuito sin ningún tipo de animación, ya que antes del primer kilómetros ya estás fueras del pueblo y que sólo encuentras campo con escasa vegetación y vas totalmente descubierto, creo, que en otras condiciones de horario y fechas, y con una mayor participación, puede ser un circuito ideal para hacer marca. Completamente llano, sin curveo y sobre buen piso.


Salgo de esta prueba con muy malas sensaciones físicas y baja motivación. No obtuve el “regalo” fin de temporada que buscaba, ni mejoré marca, y encima el sufrimiento físico sufrido fue bastante importante, además del psicológico cuando vi primero que no iba a conseguía la marca y luego cuando no podía ni mejorar la de Ayamonte, algo que veía “muy sencillo”.


Alguno me ha comentado que aproveche el buen momento de forma en el que estoy para volver a intentarlo, pero opino que la temperaturas que ya tenemos indican que es mejor centrarse en pruebas más cortas, que exijan a su vez entrenos más livianos y creo que apostaré por dicha opción, por pruebas de menos de 10K que suelen aparecer ahora en Mayo y Junio. No me importaría ir a Carmona o la del Polígono PISA (de celebrarse).